¿Otaku?


Pokemones, shinigamis, digimones, saiyajines, mechas, y otros guerreros más o menos peludos (o más o menos metálicos x____X) habitan la imaginación febril del mítico Otaku

Fuegos místicos y precios láseres brillantes han grabado los nombres de cientos de personajes en su mente y sus ojos, ¿como olvidarlo?, son enormes de tanto devorar mangas y series de anime. Su biblia se llama Dragon Ball y aprendió mitología griega con los Caballeros del Zodiaco

Nunca tiene sueño y puede pasarse días frente a la computadora, bajando capítulos completos de sus series favoritas o descargando la música original de algunos animes que mas tarde, en alguna convención, cantara en un karaoke si el menor sentido del ridículo o la entonación. Están entre nosotros. Protegidos por sus siete samuráis, sus personalisimos siete magníficos, los otakus son legión y recitan los nombres de sus santos a la menor provocación: 

Osamu Tezuka (Astroboy. El mundo perdido y Metropolis), Akira Toriyama (Dr. Slump y Dragon Ball), Masami Kurumada (Los Caballeros del Zodiaco), Shinichiro Watanabe (Cowboy Bebop y Samurái Shamploo, Yoshitaka Amano (Final Fantasy), Katsuhiro Otomo (Akira, Metropolis y Steamboy) y, por sus puesto, Go Nagai (Mazinger Z y Devilman). 

Si se siente a tono con los nuevos tiempos, el Oatku (o la Oataku) en turno agregará un octavo nombre más reciente, a sus oraciones: Hayao Miyasaki (El Castillo Bagabundo, La princesa Mononoke, Porco Rosso y Nausicaa).


En méxico, la fiebre Otaku comenzó a elevarse por ahí de los ochenta (del siglo, ay, pasado), cuando en la televisión abierta nacional (esa porquería recalcitrante +__+) aparecieron los primeros capítulos de Mazinger Z y su galería de villanos gigantdromorfos y robots gigantes entre ellos la divina Afrodita, cuyos pechos explosivos surcaban los aires cada que el peligro lo ordenara. 

Luego vendría Robotech, las retransmisiones de Astroboy y Dragon Ball. Y fue con Gokú precisamente, el niño con rabo de simio, que los Oatakus mexicanos comenzaron a salir del clóset. Los Caballeros del Zodiaco, Sailor Moon, Las Guerreras Mágicas, Ranma 1/2, Mirmo Zigbang, el terrible Shin-Chan y las sexys orejas puntiagudas de las Meaw Meaw Power, entre muchas otras series, terminaron por decidir a muchos por los vastos universos de la ilustración y la animación japonesas.


Editorial Vid ha tenido la buena fortuna de editar en México varios títulos de manga en español. A finales de los noventa, ediciones Toukan también le entró al mundo de la historia japonesa, pero cuando decidido poner color y cambiar el origen de lectura a Las Guerreras Mágicas (los mangas se publican en blanco y negro y se leen de derecha a izquierda -_________-waaay) se ganó el odio de los Otakus aztecas


En cuanto al anime, el Otaku mexicano lo ha tenido un poco mas difícil por muchos factores: pocas series y películas se publican oficialmente en nuestro país y durante muchos años el consumidor consuetudinario no tuvo más remedio que acudir a las convenciones de comics (donde la mayoría de los expositores "ofertan" sus productos a precios abusivisimos O_O) o recurrir a los promotores culturales de algún tianguis, que por chiripada, traiga en su piratería algún anime comercial.


Con el señor Internet, los Otakus tienen la cosa, hoy por hoy mucho más fácil. A falta de distribuidores oficiales, los seguidores del manga y el anime se encargan, ellos mismos, de subtitular series y películas y compartirlas con sus semejantes. 


La comunidad Otaku es cada vez más grande y a merced de sus algunos buenos gustos, podemos encontrar infinidad de materiales en la red.


Nota: este post no es para ofender ideas de propios suyas de usted. Se hace este articulo con el simple echo de informar o desinformar, solo es idea, absurda de un costal de pensamientos.


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