La Naturaleza desafía la realidad… Este es un post sobre misterios y estatuas surrealistas de la India que te volará la mente.
1. Imagen aérea de una plantación de té en Munnar, que se asemeja a una huella dactilar:
Herramientas IA
Fundación Carlos Slim y PruébaT: Libros Gratuitos
La Fundación Carlos Slim ofrece más de 600 libros en español e inglés a través de la plataforma PruébaT. Estos incluyen clásicos de la literatura y la filosofía, disponibles en formato PDF y EPUB.
Algunos títulos
destacados:
La divina Comedia
de Dante Alighieri.
Casa de muñecas
de Henrik Ibsen.
Don Quijote de la
Mancha de Miguel de Cervantes.
La metamorfosis
de Franz Kafka.
Crimen y castigo
de Fiódor Dostoyevski.
El fantasma de la
ópera de Gastón Leroux.
Los miserables de
Víctor Hugo.
La Ilíada de
Homero.
También
encontrarás obras de William Shakespeare, como Romeo y Julieta, Macbeth y
Hamlet, así como textos de autores mexicanos como Manuel Altamirano y José
Vasconcelos.
Además, PruébaT
ofrece textos de álgebra, gramática, ensayos y filosofía, como La República de
Platón. Para acceder a los libros, sigue estos pasos:
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CGsociety

Una muestra es este lugar donde el diseño se desborda con un procesador, un buen tiempo y ganas de sacar lo antes pensado. Un buen portafolio de proyectos con grandes diseñadores gráficos. (En la actualidad ya no cuentan con la página web propia y se dedican a expandirse por medio de redes sociales).
Internet 2024
Hoy, esto es poco usual en una realidad a un mundo cada vez apurado a recibir todo ya sea por Tik Tok o en pocas palabras dentro de una red social sin saber que sea falso o verdadero. Lo llamado "viral" es el estandarte a lo que antes fue el bum de ese Internet. Claro, lo viral pertenecía a las páginas individuales o dentro de plataformas web.
Ya no se tiene tiempo para entender este "Internet" que está aquí en la red. No descubrimos. Nos acostumbramos a pertenecer a redes cautivas. Ser esclavos de la opinión de otros con millones o miles de likes o por bots y algoritmos que nos cautivan y fomentan lo que quieren que pensemos.
Ahora con esta nueva modalidad "IA" estaremos en trayectoria a ser cada día más predictivos y crearán servicios de respuesta más acorde a nuestra personalidad, incluyendo generar nuestra identificación más adaptable al consumo seguro de una empresa en cuestión.
La propuesta está aquí. Habrá alguien que le interese en descubrir que fue ese Internet y pertenecer a un origen que le de respuesta de su lógica como autoconocimiento.
Bienvenidos al reaprendizaje
Mi Avalancha Apache
Todavía recuerdo los golpes que me daba en la calle con mi querido "carro deslizador", mejor conocido como la legendaria Avalancha Apache. Un juguete extremo para su tiempo, una mezcla de emoción, raspaduras y temeridad infantil.
Jugábamos en plena calle, sin importar si venían autos, doñas con escoba, niñas con faldita o perros con complejo de tiburón. Era una época en la que el pavimento era nuestro parque y el peligro, parte del juego.
Para echar a andar esa joya necesitábamos fuerza de empuje. Podía ser una calle empinada, el impulso ridículo de las manos, o lo ideal: un buen compañero que empujara con alma de motor. Bastaba decir “después tú sigues” y ya tenías combustible para horas de diversión.
Los días de escuela eran eternos. Solo pensaba en volver a casa y agarrar el dichoso volante negro. A mi madre nunca le pareció buena idea que pasara las tardes volando en ese artefacto infernal, y quizás tenía razón. Pero yo era un niño pilucho, vago y testarudo. Así que no me importaba.
Justo enfrente de mi casa vivía Pedro, otro amante de la velocidad de asfalto. Él también tenía su avalancha. Le decíamos Pedro Pistolas, por su forma tan explosiva de tratar a todos. Fue él quien un día me lanzó el reto: una carrera de cuadra completa. Avalancha contra avalancha. Honor y gloria infantil estaban en juego.
Ese día parecía que todos los niños del barrio salieron de sus escondites. Nunca supe de dónde carajos aparecieron tantos. Los gritos llenaban el aire:
Por supuesto, en aquellos tiempos no usábamos protección. Así que improvisamos: armaduras de botes de leche y cascos de cajas de galletas Marías. Auténtica ingeniería del barrio.
Mi amigo Toño fue el valiente motor que empujaría mi avalancha. Entrenó toda la tarde anterior corriendo por el barrio como loco. Estaba decidido a ganar. Y sí, también tenía motivación extra: le gustaba mi vecina Lourdes, y quería impresionarla.
La meta estaba marcada con una raya de cal en el asfalto. Pedro y yo en posición. Silencio tenso. Y entonces...
¡3, 2, 1... ARRANCAN!
Salimos disparados. Era una carrera rápida, furiosa, con obstáculos y sin reglas. El primer gran obstáculo fue el carro de refrescos del papá de Toño, estacionado justo a media calle. Para pasarlo, tuvimos que lanzarnos pecho a tierra sobre la avalancha y deslizarnos como soldados en misión.
Aprovechamos su atasco romántico y lo rebasamos. Íbamos ya rumbo a la gloria cuando Toño empezó a toser como perro con bronquitis. Pedro nos alcanzó en un parpadeo.
El corazón me latía como tambor de guerra… Hasta que, desde la banqueta, apareció mi madre con escoba en mano. ¡Y me lanzó un escobazo que me bajó la presión! Pedro se adelantó y cruzó la meta gritando:
—¡Lero, lero, su mamá le pegó!
Verne y Wells Ciencia Ficción.
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